Cuando la vida de los otros puede ser la tuya

Llevo un par de años utilizando en algunas ponencias y presentaciones una escena de la estupenda película alemana La vida de los otros (2006) para ilustrar un componente que tienen los archivos como esas cuerdas donde, por simpatía, puede llegar a sonar el acorde de una verdad adormecida (tal vez intuida,  negada o simplemente ignorada).

Hace poco he tenido ocasión de ser yo mismo como el dramaturgo que acude a los archivos de la Stasi y comprueba con estupor que había sido meticulosamente vigilado durante años y contempla el resultado en forma de expedientes apilados que una diligente archivera acababa de buscar en los estantes y le habían sido servidos por un empleado que no puede evitar decirle: “Mis respetos”.

El detonante fue la inquietud por parte de mi madre acerca de la fecha de nacimiento de su padre, que no recordaba. Rebuscando entre los documentos del archivo familiar no encontré ninguna referencia. La conexión se produjo al recordar que mi abuelo había estado preso por motivos políticos durante el régimen franquista. Hasta entonces no me había preocupado por realizar una búsqueda. Como suele decirse: “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

El Portal de Archivos Españoles (PARES) ha ido configurándose como uno de los puntos esenciales de referencia para todos aquellos que quieren indagar en los diversos fondos documentales custodiados en archivos dependientes del Ministerio de Educación y Cultura. De hecho todas las descripciones que se realizan en los Centros del Sistema Estatal de Archivos se incorporan al Portal. Un apartado monográfico se refiere a las Víctimas de la Guerra Civil. De todos es sabido que la llamada Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007, de 26 de diciembre) propició la proliferación de búsquedas de “documentos relativos a las víctimas de la Guerra Civil, el exilio y sus consecuencias y la represión durante la dictadura franquista”, principalmente por parte de las personas que padecieron la persecución y sus familiares.

Así pues me dispuse a realizar una “búsqueda sencilla” en el citado portal, en la que, para mi sorpresa, obtuve como resultado la existencia de dos expedientes relativos a mi abuelo en el fondo “Justicia Contemporánea” del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. No pude evitar sentirme identificado con Georg Dreyman, el dramaturgo protagonista de la película. Pero eso no fue más que el principio, ya que, puesto en contacto con el Archivo Histórico Provincial de Soria, supe que también había dos expedientes en el recientemente incorporado fondo de la Prisión Provincial de Soria en los que aparecía mi abuelo.

Realmente esto no ha hecho más que empezar, ya que, tirando del hilo, he ido encontrando muchas vías de investigación. Una de las cosas buenas de los documentos como fuentes para la historia es que siempre conducen a otros. Por su propia naturaleza, los documentos se generan en agrupaciones, nunca de manera aislada, y van dejando huellas constantemente en otros grupos de documentos que se relacionan con ellos.

¿El resto? La labor de los archiveros: haber recogido y conservado esos testimonios y ponerlos a disposición de la persona interesada. Diligencia y celeridad “Sic vos…”. Así éramos y así seguimos siendo, pese a todo. Lo sabes bien cuando, por una vez, estás en el otro lado. Lo más curioso de todo es que en los dos archivos que he citado tuve tenido la enorme suerte de trabajar en los inicios de mi andadura profesional.

¡Gracias por dejarme saber algo más sobre mí mismo!

Seguiremos informando…

 

[Imagen: Antiguo Cuartel General de la Stasi, en Berlín (dominio público): http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4d/Berlin_Stasi_Normannenstrasse_2005.jpg ]

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