Soneto para un archivero excepcional

En fechas recientes se ha jubilado Eduardo Gómez-Llera García-Nava, del Cuerpo Facultativo Superior de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (sección de Archivos) del Estado y director del Archivo Histórico Provincial de Segovia desde 1986. Poco dado a homenajes, quienes gozamos de su amistad tendremos la suerte de seguir viéndolo a menudo, pero la profesión ha perdido a uno de sus más conspicuos representantes casi sin reparar en ello.

No soy la persona más indicada para glosar su dilatada y fructífera carrera profesional. Como la de otros muchos grandes profesionales que nos han ido dejando en estos años,  su figura merecería un estudio pormenorizado. No ha sido la prosopografía archivística un campo demasiado frecuentado por investigadores y especialistas, lamentablemente a mi parecer.

Hombre de vasta cultura, es sin duda uno de los mejores conversadores a los que he tenido ocasión de escuchar. Su conocimiento de los hechos históricos desborda las fronteras entre lo culto y lo popular; lo antiguo y lo moderno; lo propio y lo ajeno. Rusófilo empedernido, compartimos la pasión por la historia, la literatura o la música de ese  (física y culturalmente) inabarcable y desmesurado país.

“Bon vivant”, divertido y afable, siempre ha estado dispuesto a compartir su sabiduría sazonándola con jugosas y variopintas anécdotas absolutamente insuperables. Es una suerte que sigamos contando con su presencia y con su amistad.

Desde el Archivo General de Castilla y León se ha confeccionado un número especial del Boletín Informativo dedicado a su figura. Me pidieron un texto, pero preferí salirme de la norma y dedicarle un poema. Siguiendo el modelo de soneto con estrambote de aquel magnífico “Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla” de nuestro inmortal Miguel de Cervantes, compuse este otro para mostrarle mi sincera admiración y agradecer su amistad de una manera tal vez poco habitual, pero especialmente sentida:

SONETO CON ESTRAMBOTE
HECHO PARA DESPEDIR
DE SU OFICIO DE ARCHIVERO A
D. EDUARDO GÓMEZ-LLERA GARCÍA-NAVA.

Discorde de las Leyes al destino,
pero fiel al designio de la Historia,
diste con las puertas de la Memoria
y, al abrirlas, hallaste tu camino.

De aquellos anaqueles, con buen tino,
extrajiste la esencia perentoria
y en tus obras le diste ejecutoria
con seso respetado y juicio fino.

Huérfanos de saberes y consejos,
siendo tan pocos y tan necesarios,
nos deja en estos tiempos tu mudanza,

intenta, pues, no marcharte muy lejos;
nosotros buscaremos los notarios
que pongan por escrito tu semblanza.

Mantengo la esperanza
de que atravieses, con tu pluma a mano,
la estepa rusa en el Transiberiano.

 

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